21 años no son nada

No soy muy partidario de dos cosas. La primera es hacer un streptease de mi forma de pensar por escrito (blog o bitácora personal) que puedan leer terceros pues llevo un diario escrito para mí desde hace algún tiempo que no ha visto nadie. Y segundo, tampoco me gusta hablar de los “días de…” esos días que de forma muchas veces discrecional se han establecido para recordad una enfermedad, un conjunto de enfermedades o un estamento profesional.

No obstante, al celebrar la pasada semana el día mundial del médico de familia y a petición de Eva Tudela de SEMFyC hice mi aportación a un video que difundió SEMFyC y en el que simplemente tenía que explicar porque creo que soy médico de familia y cuál es la palabra que me define como tal. El video lo tenéis junto a este post, fue grabado por la residente que tengo ahora conmigo en rotación rural (Clara Magaña), fue fácil hacerlo técnicamente (con un smartphone), la gran dificultad entrañaba en sintetizar en 20 segundos las razones para elegir esta profesión. Y sobre todo definir mi mejor cualidad dentro de la misma con una palabra.

¿Por qué elegí ser Médico de Familia?

Yo cuando era niño por razones familiares muy próximas estuve y estoy muy vinculado a las Comunidades Católicas de Base y al potencial social de las mismas, una de mis mayores ilusiones era ser Misionero y no para evangelizar sino para mejorar la vida de gente con menos recursos, la figura de Carlos de Foucauld o de Damian de Molokai llenaban mis sueños de grandeza.

A la vez y contagiado de los profesores que tuve la suerte de tener me debatía en la vocación de la Enseñanza, de la docencia, de ser capaz de conseguir enseñar y ayudar a aquellos que no sabía, porque no podían o por que no llegaban.

Y sin duda aunque lo supe después me apasionaba la arquitectura de la Bauhaus, había leído un libro sobre el tema y me resultaba muy interesante como diseñando casas funcionales, económicas, repetidas pero a la vez habitables el mundo mejoraba y la gente era capaz de tener un sitio digno para vivir.

Está claro que era difícil casar todo esto en una sola vocación aunque en unos test psicológicos (de orientación laboral) que me hicieron en la edad de 12 años ya me salían rasgos precisamente de profesor/sacerdote, que a mis padres hicieron mucha ilusión, aunque el que fue sacerdote fue mi hermano.

Precisamente la enfermedad de mi hermano (tumor muscular) y las múltiples cirugías, quimioterapias, radioterapias, ingresos, ausencia de padres y demás truncaron mis iniciales vocaciones y me condujeron irremisiblemente a la Medicina como relación de escucha, ayuda, antisufrimiento.

¿A dónde me encuentro?

De todas las especialidades elegí ser Médico de Familia por que aglutinaba todo lo que yo quería ser. Porque había calle (contacto con los pacientes, avisos a domicilio), porque no había distancias (mesas de escritorio), porque no había horas (médico 24 horas), ni minutos (médico de urgencias), porque no había edades (médico de residencia de ancianos, pediatra), ni especialidades (traumatólogo, endocrinólogo, neumólogo) porque no había evidencias científicas suficientes ( comité de ética de investigación, director de revista de médicos de familia, investigador en precario, experto AEMPS, experto EMA), ni distancias en la información (grupo 2.0 SEDiabetes) porque no había problema social sin arreglar (comisión de apoyo a la familia, comisión del maltrato infantil, comisión de violencia de género, consejo local de la infancia y juventud), porque hay muchas cosas que contar (educador para la salud, tutor rural, ponente, divulgador científico), ni lugar definido para el ejercicio (urbano, semiurbano o rural)

Si eso lo extrapolamos a mis primeros deseos estos se cumplen al revés, yo no he diseñado casa alguna pero si me tengo por un Arquitecto de vida saludable, alguien que construye la salud de otros incluso en sin saberlo. Soy tutor y a mucha honra y lo considero imprescindible en mi curriculum e irrenunciable. Y por último lo que más me gusta es ser Médico Rural que es a la vez un todo, un Misionero con pretensión de ayudar. De ser consciente que lo que tiene un determinismo a priori para suceder , no es que no suceda, pero que si lo hace,  lo haga más suave o se mitiguen sus resultados en tiempo o en calidad. Y esa realización yo la estoy logrando en la Medicina rural.

Una palabra que me defina

Si hay una palabra que me define es la de Entusiasta. Porque me creo todo lo que hay escrito antes. Porque llevo 21 años de ejercicio y creo que me quedan otros tantos y los pienso desarrollar con este entusiasmo.

y ……. el video.

El coordinador

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Un pensamiento en “21 años no son nada

  1. Que grande eres Miguel Angel!!!!, solo un “entusiasta” puede escribir así…un articulo muy bonito y muy emotivo para quien, como yo ha llegado al final de su carrera, espero que no al final del “servicio”.

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