Bidean/En el camino

BIDEAN

Gaur atera egin naiz Osasun Zentrutik, berandu, beti bezala.

Nire buru barruan oraindik dauzkat gaur atenditu dugun larrialdi baten keskak. Astelehen arte ez dut informazio gehiago izango:

Ondo iritsiko al da Ospitalera?” ”Zein emaitzak aterako zaizkio Ospitalean egingo dizkioten probetan?” “sendatuko al da?”

Etxera joateko bidean, nire kabirantz, nire lan zoragarritik deskonektatzen saiatzen ari naiz. Asteburua daukat aurrean eta lana eta papera aldatuko ditut: Mediku izan ordez, ama, laguna, emaztea, zumaiar anónimo bat izango naiz.

Bolantean, kotxe barruan, urduritasun pittin bat sentitzen dut, poliki poliki desagertzen.

Getariako obragatik jarritako semáforo gorriak geldiarazi nau eta ikusi ahal dut eszena apaltasun bezain aparta.

Ikusi dut gizon gazte bat semáforo ondoan, bere seme txikia eramaten du motxila batean, bere aurrean, zinzilikaturik. Ume alde batera jartzen, txikia ziur , lagun bati eman dio behar duen besarkada. Bere begirada eta irifarra iruditu zaizkit benetakoak, garbiak.

Segundu batzuk besterik ez dira pasa.Lotsatuta sentitu naiz, parke batean bikote baten musua ematen ikusten dudan bezala, baina eszena motz horrek lasaitu nau oso.

Pribilegio bat izan dut, poesía ikusteak.

Pribilegio izan da Bizitzako poema bat ikustea.

EN EL CAMINO

Salgo del Centro de Salud, tarde, cómo casi siempre.

Todavía tengo en la cabeza la preocupación de una Urgencia importante atendida hoy. No tendré más información hasta el lunes.“¿Habrá llegado bien al Hospital? ¿Cuáles serán los resultados de las pruebas? ¿Responderá bien al tratamiento?”

En el camino hacia casa, hacia mi nido, intento desconectar de mi apasionante trabajo. Empieza el fin de semana y cambio de profesión y de papel : en vez de Médico seré madre, compañera, amiga , zumaiarra anónima.

Todavía al volante, en el camino, siento en mi cuerpo un poquito de ansiedad, que está desapareciendo. El semáforo en rojo por las obras en Getaria me hace parar y puedo presenciar una escena extraordinaria en su sencillez.

Veo a un hombre joven de Getaria, lleva a su hijo pequeño en una especie de mochila, en su pecho. Puede , aún con todo, y sin que su niño corra peligro, abrazar a un amigo que por la cara necesita ese abrazo. Veo desde lejos la mirada y la sonrisa del hombre que abraza, tan sinceras, verdaderas.

El semáforo permite que siga mi camino. Me siento un poco culpable, cómo cuando eres testigo fugaz del beso de una pareja en un parque.

Pero esa escena de segundos me reconforta.

He tenido el privilegio de ver poesía,

El privilegio de ver un poema de la vida.

 

Mavi Carceller. Familiako medikua.

Getariako Osasun Zentroa

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Caminando y volando juntos

No pude acudir a las II Jornadas de Medicina rural que se celebraron en Zaragoza, donde esperaba coincidir con mis compañeros en el Grupo de trabajo de Medicina Rural de SEMFYC, con otros Sanitarios que trabajan en el medio rural  y con Residentes de Medicina de Familia.

Todo empezó cuando después de unas inolvidables vacaciones, el Médico que hizo la prueba entró en la habitación y cuándo esperaba que me entregara un informe rutinario, me miró con la cara neutra de alguien que ha tenido que decir eso muchas veces, intentando no ser alarmista pero transmitiendo a la vez, que hay que hacer más pruebas, y no se pueden demorar. Su respuesta “mejor que veas el vaso medio lleno” era como poco inquietante.

Los resultados de la Anatomía Patológica, del Scanner, los ví antes que quien los había pedido, en Global Clinic, desde la consulta, es fácil. Pero no es lo mismo interpretar las resultados de un paciente que los tuyos. Un mar de dudas, y la consulta con el especialista íba a tardar un poco.

Mi Médico de Familia, finales de  Verano, estaba de vacaciones. No tenía sustituto. Su consulta se cubría por otros compañeros del Centro de Salud. “¿Es urgente?”  No tan urgente cómo para molestarlos cuando ya tenían mucho más trabajo del que podían hacer. Mi colega, mi increíble compañero en el Centro de Salud donde trabajo, se transformó en mi Médico de cabecera, Médico de pueblo tranquilizador y humano.

Ya definitivamente al otro lado, dejando que fueran otros los que tomasen las decisiones            ( bueno, igual no del todo ) cambié la bata blanca por el camisón indiscreto abierto por detrás. La tecnología y medios que tienen en el Hospital, me hicieron sentir un poco de envidia. Y en persona, viví  lo que es sentirse vulnerable, frágil, débil y con necesidad de cuidados.

En casa. Mucho mejor. Sábado 21 de Octubre, dia de las Jornadas en Zaragoza.

Gracias a Periscope, la aplicación donde se pudieron ver parte de las mesas y las intervenciones, pude emocionarme con la intervención de Manuel Millán Catalán, autentico Heroe rural de la Wonca, que fué más valiente que yo. Todos los videos, aunque de calidad un poco mejorable ( era la primera vez ) me parecieron muy interesantes: la presentación, la mesa de ruralidad,  las reflexiones sobre tecnologías de la información y comunicación, redes sociales y telemedicina, la mesa de docencia y rotación rural, revisitando la Declaración de Avila, la presentación de las III Jornadas en Cuenca, …

Convaleciente, me pareció increíble y maravilloso poder asistir a las Jornadas gracias a las nuevas tecnologías. “Innovando” era el lema de una de las mesas.

Pensé que asistir a Jornadas, Congresos y otros eventos Médicos de forma presencial es muy enriquecedor. Compartir experiencias cara a cara, conversar con profesionales de otras comunidades, palpar otras realidades fuera de tu entorno, no puede sustituirse con ver unos videos a través de una pantalla. Y además, los asistentes pueden  preguntar a los ponentes y  dar sus opiniones y sugerencias .

Pero hay muchos motivos que impiden a profesionales sanitarios desplazarse desde su domicilio para acudir a estos encuentros. Una madre o padre sanitario con  niño o niños de corta edad. Una cuidadora o cuidador de padres dependientes. Esa o ese sanitario que vive a muchos kilómetros de la sede del evento. Un Médico o Médica que justamente ese fin de semana tiene guardia. Alguien convaleciente o enfermo,…

Poder asistir a unas Jornadas tan interesantes, con niños tranquilos relajados en su casa, con padres asistidos, con facilidad de acceso, descansando si se necesita, creo que es un privilegio que nos brinda este mundo que está cambiando, no siempre para peor, muy rápido.

Los videos de las Jornadas fueron seguidos por un alto número de personas, tanto en directo cómo en diferido, lo que vuelve a confirmar un cambio en el paradigma de los encuentros Médicos.

El lema de las Jornadas de Zaragoza era “Caminando juntos”. Después de analizar el impacto  tanto en número de asistentes en el Colegio de Médicos de Zaragoza, cómo de asistentes virtuales, además de felicitar a los organizadores, yo diría: también,  “Volando juntos”

NOTA: Los videos de las Jornadas pueden visualizarse en Periscope, en la web de SEMFYC, y en Twitter con el usuario @semfycrural

MARCHA Y DESAYUNO SALUDABLE, actividad comunitaria rural en Honrubia

A raíz de la XVIII Semana Sin Humo que se organiza a nivel nacional por SemFyC, este año con el lema: Menos cajetilla y más zapatilla, se pensó en realizar una actividad comunitaria abierta a toda la población en el pueblo de Honrubia, localidad de 1.754 habitantes en la provincia de Cuenca. La idea era fomentar hábitos de vida saludable siguiendo la Estrategia de Promoción de Salud y Prevención del Sistema Nacional de Salud , difundida desde el Ministerio de Sanidad y siguiendo las recomendaciones del PAPPS en 3 de los factores de riesgo poblacionales para prevenir : tabaquismo, sedentarismo ( promoviendo el ejercicio físico ) y fomento de dieta saludable.

Se pensó en difundir la actividad no sólo a la población adulta, sino también infantil del pueblo. Una de las ventajas de trabajar en medio rural es el acceso a todos los activos de salud de la Comunidad por su cercanía y fácil acceso. Por lo que aprovechando estas circunstancias se contactó desde el Centro de Salud con los responsables a nivel local del Colegio (Colegio Agrupado Rural Los Girasoles) y asociaciones existentes (2 de mujeres, 1 de pensionistas y la de Padres y Madres de Alumn@s), proponiéndoles la actividad. Y tras dar éstas su visto bueno, se presentó al Ayuntamiento que nos prestó también su colaboración.

La actividad consistiría en una invitación abierta a toda la población mediante difusión por cartelería y voz a voz en el pueblo para acudir a la puerta del Centro de Salud en el horario y fecha estipulada (Figura 1). Allí se presentaría la actividad mediante una pequeña charla sobre prevención de hábito tabáquico y desde ahí se emprendería una caminata de unos 6 kilómetros , 4 km. para los niños más pequeños, con un pequeño descanso intermedio donde se les informaría de la necesidad de realizar ejercicio físico ajustado en tiempo y forma según su edad. Acabada la marcha en el Parque Municipal se ofrecería un desayuno saludable a todos los asistentes, aprovechando para recordar pautas alimentarias saludables.

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Figura 1

A la cita acudieron unas 250 personas, con la participación de los niños del colegio acompañados de sus profesores y adultos, mayoritariamente mujeres y de todas las edades.

La marcha se hizo en una hora aproximadamente, precedida de una pancarta realizada por los niños en el Colegio con el lema de la Semana sin Humo: “Menos cajetilla y más zapatilla “(Imágenes 1, 2 y 3). Se transitó por un camino asfaltado hasta un punto muy conocido en el pueblo, “el Toro” ubicado en un puente que cruza la Autovía A3 que discurre cercana a nuestra localidad. (Imagen 4)

Tras el regreso del paseo se repartió a los asistentes un desayuno saludable consistente en un lácteo, fruta variada y pan con aceite, preparado por el Ayuntamiento. Lo que nos sirvió para recordar hábitos de dieta sana (poca sal, ingesta de frutas y verduras, bebida de agua, evitar exceso de azúcares y alimentos elaborados, aceite de oliva…). Y al mismo tiempo para compartir momentos de charla entre los participantes. (Imagen 5)

Con esto dimos por concluida la actividad que fue valorada por los asistentes como muy satisfactoria. No sólo por el fomento de los hábitos saludable, sino también por favorecer actividades en las que participaba toda la Comunidad y que facilitaban un ambiente participativo y de unión entre habitantes del pueblo de distintas edades y condiciones. Tras esta primera experiencia se intentará organizar una actividad comunitaria al menos anual en nuestro pueblo con el compromiso de fomentar hábitos y conductas saludables y de autocuidado en toda la población local y con la colaboración de los distintos agentes sociales, educativos y sanitarios locales.

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Imagen 6

Agradecemos la colaboración desinteresada de todos los colectivos participantes sin los que no hubiera sido posible esta actividad. Gracias. (Imagen 6)

Agustina Moraleda Borlado.

Médico de Familia. EAP Honrubia (Cuenca).

Desde las entrañas….. RURAL

Ayer un compañero me decía que quería animar a otr@s compañer@s y trasmitirles la vivencia de ser médic@ rural. Me hace reflexionar.

Me pide un pequeño CV.

Traduzco a mi día a día pensando que puede ser interesante para comunicar y ….

No tengo un CV por encima de la media de mis compañeros. No es importante.

El interés es lo que he aprendido, como he crecido. Lo que algunos llaman el curriculum oculto.

Más de 25 años de trabajo en medicina rural y sigo optando por ella. Por la rural de verdad. Ahora estoy llevando 3 núcleos y en dos de ellos no hay teléfono ni funciona Internet. Tengo mi boli mi fonen y lo que me he ido comprando en mi maletín que va siempre en el coche.

Me lo he comprado yo. Me lo ha regalado la familia en mis cumpleaños, en reyes, en celebraciones.

Mis consultas no llegan a 15 metros cuadrados ninguna. En uno de los pueblos ni siquiera paso consulta en la estancia destinada a ello: los abuelos no pueden subir la escalera. Una vecina me deja la entrada de su casa.

Hay muchos más problemas laborales que antes y la relación con compañeros a veces es difícil por que tod@s estamos muy cansados. Es verdad.

Pero yo soy lo que soy, por mi familia, mis amigos y por esta profesión que me permite entrar en casa de los que solicitan mi ayuda a cualquier hora. Sentarme con ell@s, hablar de sus preocupaciones, de sus hijos, de su trabajo, de sus dolores. Hacer (en términos técnicos) medicina preventiva y promoción de la salud.

He crecido  profesionalmente revisando libros (ahora por Internet) cuando no entendía un dolor abdominal, cuando la exploración no cuadra, cuando he atendido tráficos de madrugada, cuando ha fallecido alguien y no he entendido porqué.

He crecido como persona cuando el tumor ha sido extirpado, cuando ha nacido el nieto de alguien, cuando me he encontrado unas flores encima del coche al salir del consultorio, cuando he subido las medicinas a pueblo porque no tienen coche …

Disfruto de los amaneceres cuando el aviso de las 5 de la mañana no me ha dejado dormir ese ratico tan bueno …Vivo los dias dando gracias por tener cerca  campos , naturaleza , esfuerzo , personas que sostienen la tierra y su sotenibildad.

Tengo otro curriculum … Me gusta estudiar y yo, que me eduqué sin ordenadores siempre estoy revisando, participando en comisiones, intentando acercarme a residentes, intentando manejar las nuevas tecnologías … Incluso hace 3 años volví a la universidad y realize el primer Master de Salud Publica de la Universidad de Zaragoza (tuve que realizar entrevista de selección y era la única médica rural matriculada  ….).

Ojos del rio Jiloca

Ojos del rio Jiloca, Monreal (Teruel)

Hace dos meses falleció El Hassan. Cuando le conocí hace 8 meses ni el ni su familia hablaban español. Tenia 42 años y 3 hijos. Pudimos atenderle en su casa. Llevo su tratamiento paliativo y se fue sin dolor y con dignidad. Tomábamos té 3 dias a la semana. El día que dejo de respirar llegue a los 10 minutos y rece abrazada a su mujer en la alfombra donde estaba el colchón.

Hoy han venido a mirarse la garganta, la tensión …. Hoy nos hemos abrazado y nos hemos reido.

Hoy he crecido un poquito más como persona porque  me han dado un motivo.
Hoy mi compañero me ha hecho pensar …

El día a día de mi trabajo como médica rural es un regalo.

Gracias

Olga Pueyo

Centro de Salud de Calamocha (Teruel)

MEMORIAS O NO , DE UN MÉDICO RURAL. SIN NÚMERO

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Aun no llueve, cuando salgo del Centro de Salud hay una luz especial que cubre el mar y los árboles con un brillo casi sobrenatural. Algo huele diferente en el aire. Es curioso como un lugar rodeado de mar no huele a mar muchos días. Hoy sí. Hoy ese tranquilizador olor salobre lo invade todo y se mezcla en mi memoria con otro olor que trae el aire un poco intempestivo que deshace en pequeñas gotas las crestas blancas de las olas.
No hay nadie en la calle, el tiempo y la hora no ayudan, me subo al coche, nadie me espera hoy en casa así que repaso mentalmente cual será el mejor lugar desde todos los que conozco de esta costa en el que encontrarme a solas con esos rincones algo tortuosos de mi memoria. Lo necesito. La nariz me gotea, creo que tengo fiebre y me duele todo el cuerpo, pero siempre he sido de la creencia de que mojarse los pies, o el pelo o la espalda…o lo que sea; ni produce cistitis ni acatarra. El virus de la gripe A, B. C o el abecedario entero, ya viaja conmigo desde hace días, me acompaña con más ahínco que la fuerza a Skywalker y lo más que puede hacer por él un poco de recio viento del norte y salitre concentrado es darle un susto.
El cielo se encapota por momentos y la luz mágica que lo rodeaba todo se desvanece, pero yo sé muy bien que sigue ahí detrás, que se coló por un pequeño resquicio entre las nubes como preludio de lo que más tarde o más temprano llegará. Ahora hace frío, caen las primeras gotas, rezo para que no lo hagan con fuerza y barran este olor que tanto anhelo antes de llegar un poco más cerca del mar y por eso hoy me decido a ir a un lugar al que rara vez voy, no suele gustarme, no al menos el de aquí. Me dirijo al muelle. Los muelles me producen siempre un deje de tristeza. El cemento entremezclado con las rocas evoca en mi imágenes de mujeres apelotonadas bajo los paraguas en medio del temporal, mujeres esperando, mujeres que siguen acudiendo allí aunque ya hace tiempo que no esperan. Mujeres desoladas por la soledad y el dolor.
Esta desierto. Me envuelvo en mi viejo chaquetón del Sergas, esta pelado por todas partes y es bastante dudoso que conserve aun su poder impermeable, pero resulta indiscutible su capacidad de abrigo y quizá por eso remoloneo tanto a la hora de cambiarlo por otro de los modelos más ligeros y más nuevos, o quizá lo haga porque ya llevamos un buen tiempo juntos y conserva en su entramado tantos olores y tantos restos de risas y lágrimas que desprenderme de él sería como dejar una parte de mí en un viejo almacén.
Camino hasta el final del muelle y después de dudar un instante me apoyo en el muro de piedra mirando al mar, el aire es limpio, frío, salado; me reconforta el dolor que provoca en mi cara y en mis manos.espasante

La voz de Manuel me sorprende. Todos le llaman Mecánico, la primera vez que vino a mi consulta salí corriendo detrás de él con su boina gritando “don Manuel, don Manuel” sin que él hiciera el más mínimo ademán de girarse. Lo avisa otro paciente. Me mira y sonríe “Carallo doctora, chameme Mecánico que a última vez que respondín por Manuel foi o día que me levaron a acristianar”. Manuel tiene 99 años, mirada picara y sabia y un lastre de memoria que según el mismo me cuenta arrastra a sus hombros como bien puede. Como me conoce bien, cuando viene a verme, deja caer pequeñas perlas de ese saco que sabe que me engatusarán, me habla del hotel con salón de baile que había en Grañas y de la vez aquella que se estrelló el avión inglés cerquita de San Andrés y él fue con otros caminando desde Cariño y Ortigueira para recoger restos de chatarra y “algúns levaron cousas ben bonitas, daba pena de velo todo alí esparexado polo monte e polo mar” me cuenta, rememorando el ahora ya famoso incidente aéreo que le costó la vida entre otros a Leslie Howard… allí muy cequita de los acantilados más altos de la Europa continental.
Se acomoda a mi lado silencioso, después de un rato me mira con esa cara morena surcada por mil arrugas y dibuja un gesto de triste comprensión mientras afirma con la cabeza.
– “Usted también puede olerla”
Esbozo una media sonrisa y susurro a penas un sí. Sí, puedo olerla, puedo sentirla en el aire, es una mezcla de sal y azufre, de viento lejano portador del restos de otras memorias, de recuerdos de lugares y presencias que nunca he conocido pero sé míos con absoluta certeza.
– Pues sí que tiene olfato carallo. Esta aun andará gestándose por la fosa de las Marianas
Me observa fijamente, y por primera vez en todos estos años le veo en la cara un gesto de sorpresa, no es un gesto alegre, tampoco podría decir que sea triste. Es solo la sorpresa de alguien que a los 99 años se reconoce en otra persona, o quizá en otra vida.
– Pero a usted le gusta, me dice con cierto pesar. Los marineros cuando la huelen rezan- susurra cabeceando de un lado a otro
Inclino la cabeza y bajo la mirada un poco avergonzada. Sí, es cierto, me gusta. Me gusta desde que era niña y el mar embravecido era solo un recuerdo evocado desde un libro. Me gusta desde la primera vez que comprendí que después de esa luz y ese olor, más tarde o más temprano llegaría la tormenta. Me gusta aunque percibirlo provoque una extraña mezcla de esperanza y desolación en mi interior. El rugido del mar contra los acantilados forma parte de mi vida, de mi alma, de mi historia. La tormenta vive en la parte más oscura de mi ser, forma parte de mí, de ese animal irracional, oscuro y desesperado que siempre me acompaña. Cada vez que el mar rompe enfurecido contra las rocas un grito desgarrador surge en mi interior, estallo en mil pedazos sobre los acantilados que me contienen y me desvanezco en una lluvia de rabia y dolor que se clava como mil agujas de hielo en mi propia piel; y ese dolor que me provoca, me reconforta. Me libera, me cura, me sana, me devuelve por un instante la inocencia y la pureza que perdí hace ya mucho tiempo. Me reconcilia con una parte de mi misma a la que aún no he aprendido a amar o a la que quizá aún amo con demasiada intensidad.
Me miro un poco asustada en el fondo de los ojos de Manuel, el Mecánico. Necesito la tormenta para curarme, deseo decirle, aunque el mar, en otro lugar se esté cobrando su precio. Siempre he querido pensar que todos los marineros están en puerto mientras yo me rompo enfurecida contra las rocas…sé que me engaño, que cada vida tiene un precio en otras vidas y que la mía no es diferente de la de los demás.
Me devuelve una mirada comprensiva y serena.
Pone su mano encallecida sobre mi hombro, y cabecea lentamente.
– No hay que sentirse culpable, me dice. Cada uno lucha con sus demonios con las armas que puede.
Nos quedamos así un rato, en silencio, mirando de frente al mar, su mano aun sobre mi hombro. Comienza a llover otra vez, el olor intenso, penetrante, sigue ahí.
– ¿Y si nos fumamos un pitillo en la escollera?
Saltamos el muro de piedra y descendemos por las rocas hasta que el mar nos moja los zapatos, el Mecánico saca la picadura, liamos cada uno nuestro pitillo y aun nos quedamos allí callados, un buen rato, mirando absortos el mar, el humo que se escapa entre nuestros dedos y cada uno su más que extraño paisaje interior.
– Pues quien sabe – me dice aspirando el humo con intensidad- si igual cualquier día de estos no coincidimos rompiéndonos en algún acantilado de por ahí. Yo ya tengo 99 años, y que quiere que le diga… aún me gusta.

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Matilde Maceira, Médico de Familia Rural de la costa de Ortegal, Consultorio de Espasante

Memorias de una médico rural

Chove (llueve en gallego)12888754_1673529282898272_3479509838321781655_o

Horas despues, sigue chovendo. Por fuera y por dentro. Hoy toca. ¡Que le vamos a hacer!
47 pacientes, 3 domicilios inaplazables (no recuerdo ya la última vez que hice uno programado, quizás aun era residente). Un día más o menos normal, pero hoy “chove”. Desde las 6 de la mañana sigo de pie con dos cafés, tres galletas maria y una principe rellena de chocolate, gigante eso sí, que mis compas me cuidan un montón.
Hoy ni siquiera puedo preguntar dudas por comunicator, ese chat fantástico de primaria que nos permite a los que trabajamos aislados contactar con otros animales del mismo pelaje laboral y palía un poco la perpetua sensación de desamparo que proporciona la soledad. Nada fuera de lo normal.

Chove.
Cuando era estudiante mis compañeras de piso me llamaban MatiGiver y hoy no me ha quedado más remedio que intentar hacerle honor al apodo para inmovilizar una fractura imposible; despues de 30 minutos, varios paquetes de vendas, un cabestrillo, 7 envases de gasas y la paciencia del afecto y su familia agotados, quedó patente que todos tenemos un pasado y que ninguno somos lo que eramos.

Salgo a los domicilios distribuidos como un perfecto triángulo sobre el google maps. Son las 14: 08. No se por donde empezar, hago un filtro rapidito y decido comenzar por el que tiene más posibilidades de acabar en el hospital aunque eso me suponga dar luego marcha atrás.

Chove
Primer domicilio, como sospechaba respirando por branquias y no solo por la humedad ambiental , en ambulancia camino del hospital.

Chove
Salgo del segundo domicilio, estoy obligada a bajar a dar la vuelta hasta la playa de Mazorgan. La sorpresa me espera al final, la marea alta y la fuerte riada que baja desde el monte me obligan a plantearme como primera opción girar metiendo las ruedas en la arena y el morro del coche casi en el agua. Aunque mi coche es negro y estupendo mi reciente encuentro con MacGiver me ha golpeado fuertemente contra el duro suelo de la verdad: no queda nada de Batman en mi. Sopeso detenidamente la segunda opción, de culo y cuesta arriba unos 700 metros. Estoy cansada y necesito las neuronas no motoras para valorar al paciente del tercer domicilio. Me meto en la arena sin pensar. Afortunadamente el mecànico que me cambió las ruedas la última vez algo raro vio en mi y robó las del batmovil para ponerselas a mi coche. No hay testimonio gráfico de la espectacular marea….estaba tan textualmente acongojada por mi falta de sentido común y por la asombrosa capacidad de mis ruedas”polivalentes” que, cosa rara en mi, ni pense en la foto.

Chove.
Debería haberlo previsto por la localización del tercer domicilio en las inmediaciones de varios molinos. El rio aun no sobrepasa el puente pero ya invade los dos lados de la carretera. Puedo dar la vuelta y entrar desde lo alto, supone unos 35-40 minutos más de camino. Se me agotan las neuronas, incluso las motoras y entro en relé. Si he salido de la playa…. sin pensar en mis riesgos ni los del coche ( conmigo no pasa nada, el sergas me paga por buena; lo del coche es otra cosa, a ver como convenzo a los del seguro de que no lo uso para trabajar aunque el accidente sea laboral) cruzo la riada antes de recobrar el sentido común y sobre todo antes de que la cosa vaya a más. El Matimovil es la pera.

Chove.
Salgo del domicilio a las 15:35. Me queda una hora para llegar a casa y comer. Continuidad asistencial. Nadie me lo va a pagar ni en tiempo ni en dinero, es más, posiblemente me cutreen las horas de formación o cuando acompañe a un familiar al médico. Desde luego que no se me ocurra enfermar y si lo hago que sea siempre con cura rapidita y en las fechas que les vengan bien a ellos…y sino al inspector que vas.
Aporto testimonio gráfico que incluye bache del 99% en la única via de salida disponible, que luego dicen que una se lo inventa todo y se angustia con nada.

Chove.
El limpia sigue machacando mi migraña de cuatro días. Igual son esas noches de insomnio provocado por los sofocos, la sinusitis, el estres…o que se yo…. igual es solo que soy cortita y mal médico y no doy para más.
Por el camino rezo para no encontrarme un accidente y tener que parar, 60 km de curvas ya me han sorprendido alguna vez. Odio subir a la ambulancia y dejar mi coche tirado en un arcen, pero ya lo he hecho, aun recuerdo que en una ocasión un guardia civil se ofreció a traermelo hasta el hospital para que no tuviese que volver a por él. Acepte encantada, mis recetas de estupefacientes nunca conocieron mejor custodia. Tambien lloro por el camino, es un sano ejercicio que hago todos los dias, a casa hay que llegar llorado del trabajo; cuando ves cerca de 50 pacientes al día o eres un tonto inconsciente o tienes la dolorosa certeza de haberte equivocado con más de uno y más de dos. Solo queda esperar que no sea grave, que te venga a la cabeza a tiempo el error y que tenga solución.

Chove.
Me pregunto si todo esto merece la pena y hoy me digo a mi misma totalmente convencida, que no. Mi hija ha venido por una semana y hoy tampoco comeré con ella, soy la unica hija de unos padres de más de 80 años a los que tampoco visitaré esta tarde porque despues de comerme un bocadillo frío caeré en estado semicomatoso en cualquier lugar, mi marido vive conmigo una recreación de Apocalipsis Z o como se llame, hace meses que no me siento a tomar un cafè con mis amigas y años que no callejeo sin rumbo. Pensar en todos ellos es lo único que me despeja la cabeza cuando el cansancio hace que estampar el coche contra cualquier arbol del camino se vuelve demasiado tentador. Hoy tambien he perdido la consulta del fisio que me veía de favor y no sabe cuando tendra otro hueco para mis devastadas columna y rodilla cuyos males agrava considerablente conducir dos horas y media cada día.

Chove
Me miro en el espejo retrovisor, por la mañana no me he podido maquillar, arrugas, ojeras profundas, la cara y los ojos rojos de tanto frotar, dos dedos de raices tecnicolor. ¿cuando fui a la peluquería la última vez? ¿y que porras me hicieron aprovechando mi falta de energía para protestar?

Chove
Hoy confieso que no quiero ser una Khalesi, hoy quiero ser una de esas princesas que se pasan dormidas en un placido sueño vacio de pesadillas todo el cuento para acabar despertando en los brazos del principe azul que la libera de su encantamiento (¡ja!) con un apasionado beso de amor.

Chove.
Ya lo dije al principio. Hoy toca. Pero se me pasará. Siempre se me pasa, porque soy una floja emocional, y todo me parecerá que merece la pena cuando la migraña se diluya después de una noche de sueño reparador y recuerde esas sonrisas que hoy me han regalado mis dos pacientes de 100 años, o esa tableta del chocolate favorito de su nieto que alguien deslizó casi clandestinamente sobre mi mesa “para el café doctora que hoy tienes cara de no poder mas” , o la carita del bebe que hoy me han traido sus recien estrenados papas para que lo conozca ( que anda que no nos dio guerra la hipertensión de mama)….y a mi estas cosas me emocionan y me ponen, como a otros colocar un tubo de torax o desfibrilar. Pero sobre todo porque a pesar de lo mal que los cuido, aunque no comí con ella mi hija me abrazó al llegar de su charla, mi madre nunca olvida llamarme por telefono de camino a casa para preguntarme por donde voy, mis amigos siguen contestando el telefono cuando los llamo y estoy segura de que ahora mismo que ya no quiero seguir siendo rana, voy a recibir un estupendisimo beso de principe azul que me despertará de la pesadilla de hoy.

Parece que Escampa

21 años no son nada

No soy muy partidario de dos cosas. La primera es hacer un streptease de mi forma de pensar por escrito (blog o bitácora personal) que puedan leer terceros pues llevo un diario escrito para mí desde hace algún tiempo que no ha visto nadie. Y segundo, tampoco me gusta hablar de los “días de…” esos días que de forma muchas veces discrecional se han establecido para recordad una enfermedad, un conjunto de enfermedades o un estamento profesional.

No obstante, al celebrar la pasada semana el día mundial del médico de familia y a petición de Eva Tudela de SEMFyC hice mi aportación a un video que difundió SEMFyC y en el que simplemente tenía que explicar porque creo que soy médico de familia y cuál es la palabra que me define como tal. El video lo tenéis junto a este post, fue grabado por la residente que tengo ahora conmigo en rotación rural (Clara Magaña), fue fácil hacerlo técnicamente (con un smartphone), la gran dificultad entrañaba en sintetizar en 20 segundos las razones para elegir esta profesión. Y sobre todo definir mi mejor cualidad dentro de la misma con una palabra.

¿Por qué elegí ser Médico de Familia?

Yo cuando era niño por razones familiares muy próximas estuve y estoy muy vinculado a las Comunidades Católicas de Base y al potencial social de las mismas, una de mis mayores ilusiones era ser Misionero y no para evangelizar sino para mejorar la vida de gente con menos recursos, la figura de Carlos de Foucauld o de Damian de Molokai llenaban mis sueños de grandeza.

A la vez y contagiado de los profesores que tuve la suerte de tener me debatía en la vocación de la Enseñanza, de la docencia, de ser capaz de conseguir enseñar y ayudar a aquellos que no sabía, porque no podían o por que no llegaban.

Y sin duda aunque lo supe después me apasionaba la arquitectura de la Bauhaus, había leído un libro sobre el tema y me resultaba muy interesante como diseñando casas funcionales, económicas, repetidas pero a la vez habitables el mundo mejoraba y la gente era capaz de tener un sitio digno para vivir.

Está claro que era difícil casar todo esto en una sola vocación aunque en unos test psicológicos (de orientación laboral) que me hicieron en la edad de 12 años ya me salían rasgos precisamente de profesor/sacerdote, que a mis padres hicieron mucha ilusión, aunque el que fue sacerdote fue mi hermano.

Precisamente la enfermedad de mi hermano (tumor muscular) y las múltiples cirugías, quimioterapias, radioterapias, ingresos, ausencia de padres y demás truncaron mis iniciales vocaciones y me condujeron irremisiblemente a la Medicina como relación de escucha, ayuda, antisufrimiento.

¿A dónde me encuentro?

De todas las especialidades elegí ser Médico de Familia por que aglutinaba todo lo que yo quería ser. Porque había calle (contacto con los pacientes, avisos a domicilio), porque no había distancias (mesas de escritorio), porque no había horas (médico 24 horas), ni minutos (médico de urgencias), porque no había edades (médico de residencia de ancianos, pediatra), ni especialidades (traumatólogo, endocrinólogo, neumólogo) porque no había evidencias científicas suficientes ( comité de ética de investigación, director de revista de médicos de familia, investigador en precario, experto AEMPS, experto EMA), ni distancias en la información (grupo 2.0 SEDiabetes) porque no había problema social sin arreglar (comisión de apoyo a la familia, comisión del maltrato infantil, comisión de violencia de género, consejo local de la infancia y juventud), porque hay muchas cosas que contar (educador para la salud, tutor rural, ponente, divulgador científico), ni lugar definido para el ejercicio (urbano, semiurbano o rural)

Si eso lo extrapolamos a mis primeros deseos estos se cumplen al revés, yo no he diseñado casa alguna pero si me tengo por un Arquitecto de vida saludable, alguien que construye la salud de otros incluso en sin saberlo. Soy tutor y a mucha honra y lo considero imprescindible en mi curriculum e irrenunciable. Y por último lo que más me gusta es ser Médico Rural que es a la vez un todo, un Misionero con pretensión de ayudar. De ser consciente que lo que tiene un determinismo a priori para suceder , no es que no suceda, pero que si lo hace,  lo haga más suave o se mitiguen sus resultados en tiempo o en calidad. Y esa realización yo la estoy logrando en la Medicina rural.

Una palabra que me defina

Si hay una palabra que me define es la de Entusiasta. Porque me creo todo lo que hay escrito antes. Porque llevo 21 años de ejercicio y creo que me quedan otros tantos y los pienso desarrollar con este entusiasmo.

y ……. el video.

El coordinador